miércoles, 30 de enero de 2013

Las Maniobras Inasibles






 
 
La luna sera siempre una aguja
el espiritu es el lugar donde teje.
Lo repite el sauce dormido en la celula
el atomo de un rio separandose de sus entrañas
para cortar un pajaro.
Lo dice la reina de invasores amarillos
la hoja poseida de verdores, demonios magicos
que traen otra vez la primavera.
Lo alude la rafaga en todas sus maniobras
y lo canta el feto de un dia continuo
asolando el cenizo corazon de las fuentes.
Caballos llevan su sino a traves de las praderas
y arudos en los miradores presienten el nardo
surtidor de los presos.
Lo canta el himno de un pretexto
en la rada de un birreme insultando la espuma
arrastralo el circo de una espada invisible
temblorosa en el niveo tiritar de la gota.
Marchando en su intimidad
despide a la gloria y ardiente en el filo
descarga cegadoras espuelas de amor y aluminio.
Es carga de alfiles rondando los mundos
es estela que ciñe otra ves a los labios
ese ser que no busca esa luz que no encuentra
ese halo enardecido junto al celuloide
de una morada rota como una ventana.
La luna sera siempre una aguja
los rios se han marchado en ella,
seducientes quimeras y pastos de sirenas
filtros amansados por la soledad
huyendo a cada instante de las venas
para que no se quemen.
 


Guillermo isaac paredes mattos

El Universo de otra Luz







 
 
Esgrime en el cielo un ave el laberinto del halo
que dice misterio.
En esta noche debería crear algo como una ventana
vibrando en las manos del eter.
Pero es mi periplo la sabiduría de una soledad
acariciando raices.
Tensadas por el amor en reinos de mejillas donde
sólo la brisa es el llamado.
Hilos de pitonisa en cada madreselva, veo la galería
donde el universo me dió su peso.
La balanza dentro de la voluntad donde el todo
adquirió respiro de desmayo.
No debería encontrarme entonces con sus ojos, con
su pupila arrojando llamas.
No debería detener la danza en mis dedos y suspender
el principio como la arena.
Veo la orilla, en ella el cielo olvidó su reflejo y el mar
tensó en su alma lo insomne.
El cuello del cisne donde invocaba una mantis, el puñal
del miedo entre los manantiales.
El hijo de una pródiga dinastia de mercenarios libando
el pudor en horrores de seda.
No debería el desierto conocer el exilio hasta el momento
donde no queda nada.
Ni siquiera el labio pronunciando en la misericordia
la silueta de su reflejo.
La divinidad de un barco impregnando la distancia
de intuiciones.
Un rey que en una balsa desnuda finalmente ese exilio
gravido sólo de horizontes.
Tengo uno para mí invisible y diferente cada madrugada
su voz es de rocío.
Guardo de esas memorias lo que no ha de amarse, lo que
sólo es para el canto y los ojos.
Qué dirían éstas pupilas si abandonaran la mirada, que leyendas
entonces contarían.
Qué legendario en mi boca un aprendizaje; una mafia
de bosques y lunas.
De rabias que detienen el curso de la marejada a través
de otros estros.
Pero dios ha de amarse juntando cenizas en la madera
de todos los lamentos.
En las ciudades donde la sombra aprende a maldecir
la hojarasca de la libelula.
Y una canción desciende de un espejo hasta convertirse
en mi boca.
En este cometa listo para partir a cada momento de
mis dientes.
En este bolido que tritura la vida que lo lleva antes que aquello
a lo que fué destinado.
Ah, el destino, sigue siendo un yelmo de vidrios rociando
de caballos el norte.
El equilibrio de fuentes de espuma donde la hormiga escribe
de brocales.
De mistericas denuncias donde el juicio reclama para sí
otra herencia.
Un estambre como un jugador de naipes arrastrando
hacia el castigo su deseo.
 



Guillermo isaac paredes mattos
 
 
 
 

viernes, 18 de enero de 2013

La Percusiòn de los Cielos









Como un navío arrastrándose entre gemelos amarillos 
cuando pierde sus colores una gruta y es devuelta
por la espuma a lo que es atroz y es morada. 
Como un lugar que no queda en ningun hemisferio 
alado como espuma rehen que es nocturna 
y sigiloza en metafisicas de vidrios y tremantes. 
Allá con el silencio, mi espíritu busca sonidos 
mi alma sólo labra en el destierro y es el agua 
la música azur del mas idolatra suicida. 
Y es que yo formulo habitantes como mirras 
salvas de iras que en cada perfección 
hilan melodías de lagrimas con sus veleros. 
Nauticos y raudos como la espina en la rosa 
siguen la ciencia del que jamás ha tocado 
pero pervierte y desnuda el sentido,la ceniza.
Yo que puedo leerme más allá de los astros 
que escucho lenguajes de un bolido con mi espuma 
que quedo sin palabras igual que un cometa. 
Que voy fragil en misterios de humedad con maderas 
y desciendo entre ciencias de cartilagos y veletas 
como un tigre rendido al lado de su espera. 
Como un navío recogiendo plañidos entre la cera 
mis brújulas se derriten como el amor en un cuerpo 
y la especie pregunta y el genero encuentra. 
Dioses que serpientes de alguna enredadera 
inhalabn el cortejo de un crisol con la esfera 
donde acuarios son corales en este músculo de pápiro. 
Dioses que empujan entre la nieve otras puertas 
que llevan goletas para angeles errabundos 
para ciudades de esporas sin dolor ni átomos. 
Y es que en cada estridencia dicen caracolas
que el imperio es dominio de toda cabeza
y las sienes ondulan al lado de elegancias.
Nada es sacrificio aliento, irás a la existencia 
y cuando te toque escuchar divisarás la piedra 
rodeada de juglares tarareada por granitos.
Imanes como el sol ahora que se despedaza 
este labio de orbitas para que huya el infinito 
en este piélago de papel donde se agita un astro. 
Seré la existencia cayendo entre la proa y será 
que el conocer ha de oirme cuando ya nada penetre 
aquel vacío de espadas sobre sobre el brillo de mi nada. 




Guillermo Isaac paredes mattos

domingo, 13 de enero de 2013

El Làtigo del Sueño






De esta aurora puedo rescatar la fe 
por mi desidia 
esa que convierto en burocracia. 

Mi demagogia, alada y en vestigios de papel 
sigue soñando como pergaminos 
y de pronto una idea hojarasca me persigue 
pero doy sombra al halo que duerme 
en el cometa 
y después la iridiscencia 
es el mal que se convierte en poeta. 

También esta la luna 
aquella que ha sido guardada en mis dedos 
sepulcral como un profeta 
anodina como mi silencio. 

Me lleno de acústicas para ser arriado
como algo no lejano
pero tampoco abre sus venas muy cerca.

Humeda sensación que cae entre las semejanzas 
me dan tregua los centauros 
y mis labios son como el primer camino 
ese que establece un infante cuando sueña, 
hablo del infante que proviene de la infanteria 
en un día de batallas 
ese que camina hacia la muerte. 

De esta aurora hay mucho que decir pero todo 
tiene domicilio de secreto 
y lo que hay en mis ojos es una pupila 
acostumbrada al horizonte 
y a veces al barro. 

Mi frío es de corcel 
y mi mal es de poeta. 


Guillermo Paredes Mattos

El Hado y el Sueño





El hado y el Sueño 


Un nombre para el mar sería como un pensamiento 
dibujando un monólogo muy cerca de la estela 
una noche de pupilas y barcos 
sumergidos en la marea. 

La metáfora exacta, el rito que no tiene secretos 
la soledad de un espacio con naves de agua 
palpitando con nieves dentro 
de la arena. 

También formaría tormentas con el holocausto 
el solsticio posible de una trayectoria 
llenando de blancos y ciudades 
las tinieblas. 

Acaso en mis parpados el ala de una maravilla 
proyectaria el amago de un encantamiento 
la seda que impregna de velos 
un misterio. 

Crisoles de lluvia son los que arrojan errantes 
marcas de estaciones en todos los espejos 
las mías son medallas de humedades 
en su espera. 

Por ello y por el rostro de una despedida 
la imaginación es un navío de otras praderas 
iluminado por bosques de ropajes 
con el sueño. 

Y en aquella realidad el ensueño jamás duerme 
es un hado rendido a vigilias de pájaros 
cuando llevan en sus alas 
el horizonte. 



Guillermo Paredes Mattos

jueves, 10 de enero de 2013

La Divisiòn azul







Mi experiencia es azul y desciende de los terminos
lleva alas de azufre y limbos de trementina, 
dimensiones que muren muy lejos de la vida. 

Tú que alguna noche descendiste sin brújulas 
que te llamaste al frío en lugar de nieve 
que nombraste lo que intentaba ser palabra. 

Y que dejaste un pétalo para que nadie reconozca 
el lugar donde la rosa vuelve a la noche 
y desangraste a la lluvia el sonido y las ventanas. 

Que oiste el secreto y no te dijo nada 
y arrojaste al abismo toda superficie 
porque en lo profundo segupia elaborando su brillo. 

Mi experiencia es azul y es alada su metafísica 
mi pretensión es un hilo que me defiende de otra 
y sereno en el dolor dejo sus lágrimas para sí mismo. 

Quiebra trechos de espuma para que el mar no regrese 
imagina tropos de sal para erguirse sediento 
y homicida entre sus manantiales. 

Recorre ciencias y barcos robados a la luna 
separa crestas del vertigo, desliza en el río 
la especie del genero, de mirras y svasticas. 

Tengo un vidrio que empieza donde mi vida termina 
y mi vida empieza y termina a cada instante 
y jamás toco nada, yo soy mi propia inspiración. 

Si no aprendiste a quemarte, allí frente a ti 
queda el fuego. 


Guillermo Paredes Mattos

El Fusil y la Noche





 
 
En la medialuna de un fusil con la noche
respira la música su historia de luces y desembarcos
como una reliquia que cae suspendiendo gotas de sol
en el hemisferio. Libaciones de atmosferas
que regresan devolviendo espejos,
burla la hormiga la pericia de la tierra
y la planicie vuelve a ser la geografía que recorre trechos
señales de un ansia deformando raices,
miradas de tahures sumergiendo el cielo.
Botellas que son ahora mil pedazos
de un día que sostiene una aguja
en la función de los truenos.
Pero nosotros atravesamos las traviesas
igual que los vagones y el sonido es semejante
al crepitar de un ave enamorada del acero,
cuando su romance parte con las migraciones
y sus esferas se pierden entre cefiros
igual que un corazón en el pecho.
En la espada de una mano con sus huertos
abre la espora un lugar como el peciolo
y dibujamos un calor opaco como el verso
una rama de coplas amarillas,
un guardian en los muelles
cuando los barcos nos recitan ya desde sus siluetas
superficies de aluminio igual que los peces
amantes como la lluvia o el granizo
orbitando una galería en el follaje
una cacería de hierbas,
el cardumen de un veneno
recibiendo el impetu de los eslabones
al lado de portaviones
y truenos.

La Rosa del Entresueño






 
La noche se apaga a lo lejos
llena de navíos y de hojas.
Ahora sé que la realidad jamás ha de alcanzarla.
Sin embargo me ciego en sus pañuelos
y veo al viento agitar la única palabra,
que entre la arena y la marea brota.
Tengo miedo al confín, al arbol lleno de patriarcas
al espejo dentro de la nieve,
y a ese bosque donde sólo el misterio
puede hallarse.
No tengo sus alas y si ascendí al cielo
aquello lo hice lejos de mi cuerpo.
En los alados arpegios de mi alma.
Pero ese viaje entre dos no se encuentra
dos viajan hacia el sacrificio cuando,
los oprime el amor
y un solo corazón puede inmolarse,
pero su eternidad se quema entre la nada.
Pido perdón orillas si algun amanecer
dijeron mi nombre y no acudí a la cita.
Pido perdón si dios conjuraba cada noche en su
soledad mi vida.
Ahora sé que jamás he de responder a ese llamado.
Y a ti, tú que desnuda en las piedras
sentiste sólo desde la espuma mi caricia,
mi beso como un laberinto que aprendió
a recojer ansias en lo remoto
cuidades de cristal,
y cementerios de agua.
Todavía cada noche,
me atrevo a beber de ellos.