jueves, 4 de diciembre de 2014

Los Circulos del Diluvio






No sè si la lìnea lleva un pàjaro o se esconde
el diluvio.
Acaso la atrocidad tense su papel de escena
cuando es sepia.
Y hasta un drama tenga torpor de nieve y encienda
la orilla, el mar sacrificando verbos
dentro del sonido.
De esa cùpula donde el enjambre es mirador de rìo,
manantial de trechos donde toda superficie
recoge la mejilla de un cuerpo
oprimiendo animales.
Pero sedimentos de un amanecer
son calles que rozan mensajes
de citaras y botellas,
y hasta el veneno es complice
de la estaciòn
dirigiendo hacia el hemisferio sus halos.
Dirè que podrìan morir en la tierra.
Dirè que la agonìa es humana y mortal para ser agonìa
pero el astro està ocualto en cada pulmòn
observando el color de una entraña
uniendose al soplo que llega desde fuera.
La narìz es tambièn un camino
No sè si debo tomar este vidrio
si colgar estelas es ceder al recuerdo
de un dìa posiblemente en las paredes
cortante como el mineral
o el monto que hay
en cada treta.
Serà por eso que el motìn en cada espacio
siempre sucede entre letras.





martes, 2 de diciembre de 2014

Poema








De la tierra al centro de la poesìa sòlo hay pequeños
movimientos.

El de una pantera es el primero. Su corazòn puede
llevarnos a la oscuridad. Pero una pantera en un poema
no se dirige a la oscuridad. Ello sòlo lo hace
el corazòn.

Despuès de ello el lenguaje es imposible como el
drill y los jabones.

Si es imposible, llenarà el atardecer de estalactitas
y nombres de primates.

Surcarà los periodicos junto al fìn del alba entre 
anivesarios y onomasticos.

Alfombrarà la dimensiòn donde vive a base de cabellos
y esdrùjulas.

Sostendrà el halo del ciempies con una bandera muy
sucia, anatòmica.

Jadearà como lo hace la luz antes de golpear un objeto
sobre todo si traza o colapsa.

De la tierra brotan nombres artisticos como una pieza
de agua junto a los alfiles; el numero de la idiosincracia 
en regimientos de intensidad.

De ella tambièn los cuentos de los inocentes un amanecer
en que dejan dejan las espinas.

Y algo en ellas llegando a la inmensidad las conduce a una
pantera.

Abrazada inefable a todos los movimientos.

Sobre todo si uno de ellas
aùn es poètico.



sábado, 15 de noviembre de 2014

Subjetividad Geométrica





Tenìas un tornasol creciendo en los alrededores.

Los gestos del dìa en una fuente, los pretiles
del gallo uniendo viceversas.

Añiles desde el vidrio reconocìan en sus extrañas
inscripciones de galgos.

El universo era de cualidades entonces.

De sustantividad geòmetra.

El mundo era el impulso de un recorrido
donde se marchitan las celulas.

Un conjunto de concatenaciones.

Un limòn donde la sincronicidad caìa.

Esa sincronicidad tenìa un ajuar ademas
de caidas. 

Manadas de hienas miraban desde sus torres.

Y el terror a ser, era enmudecido por uno màs 
terrible llamado existencia.

Colgabamos de los arboles para ver la
hidra.

Esta dormìa sobre los desiertos de la tierra
igual que lo boreal o el castigo en los hechos.

Veìamos la hidra, pero ademas nos sentabamos
en los orgasmos 

Preferìamos ser ahogados por el aceite mas
que por los equilibrios del polen.

Y de toda su subjetividad geométrica.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Poema




Al escribir del mar debo convencerme de
que es un solido.

Que por la noche se dedica a dibujar en los
planos, solamente cartilagos.

Que se descompone  a veces lleno de baladas
luminosas.

Para vivir tal mar debe tener rascacielos y 
fraguas.

Mundos para los cuales nunca fuimos 
entrenados.

-  la vida jamás es suficiente-

Debe acariciar puertos de sol sin garrochas

Debe tener un paralelo.

Pensar en sincronicidad cuando atraviesa
una playa.

Al escuchar del mar no nos queda mas que
tabus: y por más que no sepa de ello me 
parece que estoy en los relojes de su mas pura
existencia cuando tiemblo y la oscuridad que
conozco, sacrifica su ciudad de frío para que
mi espiritu haga lo mismo.

Tal mar debe ser como un oso -cosa imposible-
es decir inasible en los puertos del reloj que 
convertido en vidrio o pacto con los racimos
busca un simulacro de barro en los destellos.



Poema






El pájaro detrás del mundo. Junto a él
un universo violeta que cegabase en el limbo
donde las ballenas practicaban el vuelo.

Situabamos cartas de azufre en el verano
para seguir imitando a los huesos. Pensabamos
en lineas mas culturales que el horizonte y
el cachorro.

Nos despedimos sin ninguna perpendicular
en el alma, ebrios de circulos centrifugos.

Igual que cuando al irnos pensamos en una
flor -ya rosada- en los himnos.

Pensamos literalmente las cosas, el fulgor
de lumbre, la misteriosa podredumbre del 
día cuando la nada pertenece a sí misma.

Y algo bañado de acertijos se desprende 
descendiendo a esa podredumbre.

Y en  la oscuridad encuentra, nuevamente 
con la flor.

lunes, 27 de octubre de 2014

Levedad Teorética






No puedo consultar a una maquina.
Imaginar sus dioses sin dejar de asumir ello
como un compromiso lleno de angeles y tendencias
de heraldos.-Lo cual implica cierto esoterismo- Y digamos
que el oceano es blanco como una cuchara.
Y suelo comprenderme minimamente esoterico.

Tampoco logro caminar hasta la inspiración 
lleno de cantos semejantes a la adolescencia
donde las cigarras desnudan lo invisible de
un atardecer o el manto de la citara cuya escencia
cubre un nictalope, un ruido en el tiempo con 
el canto.. Tales cantos se iràn perdiendo en el camino
o quizà es el espìritu de ese camino que los 
exige un sacrificio. Pero pregunto...

Què clase de tiempo serà que puede ser
cubierto hasta convertirse en sacrificio.

Hojarasca que hoy arrancamos a los cisnes con 
numerologìas de barro en los labios. Esceptico el mar
que sumerge los molinos y despuès los jardines
como un idolo resolviendo estructuras
de naipes y robles: podrìa ser la naturaleza
vestida de papel y madera.

Y al llegar a ello sè que he desnudado muchas
cartas sobre mi vida, trabajè algun lustro con mi apariencia
sin resultado alguno. Fuì poseido por las canciones
del alba o busquè las cicatrices que deja la
cartomancia cuando no es responsable
del idilio en el drama.

Semejante a aquellos naipes y robles. 

Convirtiendose tan solo en papel y madera.






miércoles, 8 de octubre de 2014

Cromàticas Estrofìsicas





Asi el día empieza.
Como un holograma o el 
espejo vacío de una escayola
donde los heroes embisten
un astro de insomnio y la
tierra dorada por un
tatuaje que verdece
en la hierba.

Me agolpo a su transcurrir
de abetos y la estrella
situada como una
especie de infinito en los
alerones que desde las copas
parecen formar los
cipreses. Uno tras otro
especificando imagenes de
nubes.

La atmosfera es gravida 
como los ejemplos. La aurora
es sabía como un continente
donde engrasamos el portico
de un planeta ya habitado
hasta que logre abrirse y nos
deje ver el tiempo evolucionando
al espacio y viceversa.

Ese el día, con su viceversa de
correo y telegramas marinos en 
la palabra denominada continuidad
por los vidrios y el devenir.
Ese el día desprendiendose de las
torres con una arteria en los
labios y las piedras
humedeciendo el arte de una 
bandera que las cigarras muestran
con la equidistancia del
estandarte en un navío
de puertas.

Anhelando estrofisicas 
cromàticas.

lunes, 29 de septiembre de 2014







Miro un dije a traves del helio.
Se desvanece como todo corazòn en el agua
mientras viaja no sabemos a dònde.
Entre sus uñas el amuleto de una enciclopedia 
es estrella diciendonos que clase
de historia es la que continua
a la de la tierra. 
- tal historia està escrita entre los astros-
Alzamos la mirada entoces para
leerla.
Pero lo ùnico que encontramos son
palabras. 
Este amanecer no hay imagenes.




Pstd.
Otro màs para el escalpelo....

sábado, 27 de septiembre de 2014

Poesía



                                                                      Revisarlo guille, no lo olvides...
Escribimos un dìa.

Podemos extender tal dìa hasta llegada la noche
y con ello desplazar su escritura.

Ser juicio del caballo. Acariciar
un plantigrado.

Logramos extendernos en aquel y en una conciencia 
que toma el peso del insomnio 
agolpado de cadetes.

Alzamos una nube en las paredes al percibir
su siesta. La voceamos.

Nos pertenece el axiologico ambar de la
novedad.

La posiciòn del cometa cuando llena de 
trigo la escollera.

Conocemos el hoyo por donde huyen los
bueyes con sus enciclopedias.

El semàforo donde el polen limpia sus cabellos.

El pielago sin puertas. Incendiamos
antologìas donde el salmòn camina con
su mascara de fiebre.

Forasteros de la linea escribimos sin embargo
que la extensiòn es un cociente.

Un salmodiar. Un emparentarse con polos
y bolsillos llenos de liquido.

Pensamos en las uvas cuando vuelan
desterrando el aceite.

Poligonales.

Cerebralmente etereas igual a los cardumenes.

Con la musica al desvanecerse entre rasgos
psicodelicos...

O los extraños mandarines que llegan
desde las linternas.

Buscando en uno de tanto verso una muralla
china.














miércoles, 10 de septiembre de 2014

Manadas Estructurales






Escribo de la tierra, hoy que el oceano descompòne
un àtomo en mi boca y un funeral
de luces quìmicas
lucen bordes fosforecentes.

Busco en ella un alfabeto.
Una cripta de piedra.
Una manada estructural como el viento.

Mis manos desembocan
en sagrados pèndulos de aire.

Desde ellas se elevaron pendientes.
Suspensos de naipes y lineas de pàjaros
arrancaron a la eternidad
una andanada
un gesto insòlito de encomios
y fragatas. Una barbarie de intensidad
y sueños.

He caminado entre ella, con los sonidos
que el tìmpano cuelga
sobre una roca, hasta que el sol
bebe su postrero
encanto con lengua de manantial
y quimera.

Marche a sus grutas, con el enigma
de una deriva
que aplasta en
su epitafio
la raìz descolorida del poniente;
sus sartas de violines.

Se concebìan mandolinas entre 
poligonos, 
asediaban los cultos la libertad
de la transparencia
en los cristales.

Intentè pertenecer a ese vidrio.

Interprete a mi conciencia
nuevamente
hasta oirme muy distante.

Ajeno a las lluvias y sus corrientes.
Ajeno a los màstiles y los parpados cerrados
del horizonte.

Ese horizonte que al cerrar sus parpados
esconde las regiones del crepùsculo.

Y sòlo nos ofrece el canto de langosta 
una noche.


Guillermo Paredes Mattos

domingo, 3 de agosto de 2014

Observaciòn a Un Sueño




Observacion a un Sueño







Un sueño.
Un sueño como un lugar que jamás ofrece 
sus dimensiones.
Que no se refiere nunca a sí mismo.
Un sueño que también es mente.
Que no confía a nadie su naturaleza.
Y vive entre nosotros como
si fuera un espejo.
Reflejando nada más la realidad

sábado, 5 de julio de 2014

Poema




De manera antigua.
Donde se citan la flor con el vacío o la ballesta
con el diamante.
Cuando el purpura bebe la sed del barro para 
convertirse en violeta.
Y una tijera blanca de ruiseñor busca el lirismo
de una infancia en las piedras.
En las cartulinas del hiálino manto del aura
desvaneciendose en los cadmios.

De manera grisacea.
Junto al olmo que estampa raices o ciega
manantiales.
Junto al pétalo que hunde sabidurías en veleros
de estratosferas.
En los indicios siderales sobre la argamasa de
una bengala.

No sin antes haber arrancado las lineas a una
odisea.
No sin antes haber llegado a la consideración 
o los ejes.
No sin haber dado respuesta al molino de las
interrogaciones.

Donde las aspas abandonan la forma de los
circulos.

Para ser destruidas por un hombre.





martes, 4 de febrero de 2014

El Ciervo del Retablo





Con la materia de un barco anclado en el designio
conservando los frutos el metal de la argamasa
cortando vidrios de maderas
en falsas poesìas.
Hasta aqui no llegan los gigantes de los ojos
y de cada noche una luciernaga
deja el alarido y un grito en la cienaga.
Los sueños al correr posan ligeros sus ojos
fabricantes de ruedas miran sus imagenes
desplazar laberintos
en bolsillos y medias.
Apariencia de un latido en forma de cabaña
caminamos entre ropas de prados
en la retina de los bosques
y hundimos partituras de ensueño con la sutileza
de un adios en lo ardiente.
Ella era una màquina, una palestra
de condiciones para una avenida, la ciudad sin calles
de un mandarìn perdido.
Pero me relato en la niebla de un halo
un dromedario en bolsas o arnes
comulgando con estilos de velos en las maderas
incinero la guillotina de mis falsos verdugos.
Ah fabulosa la ciencia de un estrabismo en
las pupilas
las balsas de un rostro empreden su carbòn
de agua
y en un suplicio la imagen vuelve a recordar
que no llego a la vida
para oir el sufrimiento
aunque tambièn lleve sus heridas.
Adioses, la vida es como un ciervo que crece
en los retablos
el indicio de una sospecha, el caminante
de una carcel de vidrio.
Adioses, ustedes repiten laminas muy cerca
del diamante
cuando este labio esta agonizando en el terciopelo.
Con la materia de un barco en el velamen
de una distracciòn llegando de las paredes
suplo mi conciencia en un lugar de estrados
donde mira mi corazòn la noche.


En ella reventaran hasta el amanecer mis pustulas.


Guillermo paredes mattos

Ficciòn Lunar






 
 
 
Aunque en el vacío se ignore este bosque
uno mira dentro del ruido igual que el silencio.
Alada es la serpentina de un barco
el caminar amarillo de una corola en los arrecifes
la nieve de plagas donde el mar construye sus marismas.
Aqui crecen otros labios
impregnan de calles con el sol sus huertos
jardines de misteriosas trampas donde orbita
el misterio una presencia, un golpe
de iras y de aceites.
Holocaustos como una firme condición
de liturgias,
me conoce la arena porque ambos llevamos
la ambición del frío
la sed profunda de los manantiales
la mano izquierda de la inspiración en los ojos,
me conoce la ráfaga porque no temo a mis artes
y en su extinción semejo un escrutinio
curando heridas de un espejo.
Caminante que hablas con una montaña
mineral del carbón y del suplicio
si escribo junto al destino
es porque está lleno de ciudades
y en cada capital sus cenizas transforman
esta soledad en leyendas de átomos
en fulgores colgándose de una mejilla
inhalada en un parto de cometas con el eter.
Palco de naves que persiguen el cielo
lidia el placer su morada de cansancios
con la hierba, asume estaciones
de extrañas perdiciones untadas de barro,
fermenta rocíos en la hoja muerta.
Pero aqui, en el reloj de la lluvia
siento que ir es desprenderse de nieves
incendiar surtidores de un día en las campanas
escuchar a una citara destrozada por la tierra.
Y en cada ojera despierto al caballo
su muestra es de espacios como seres y birremes
en el verbo irracional instalando en las piedras
fuentes de enigmas mostrando hechiceros.
Que sea la luna quien arrastra esta noche
este cuerpo
que me enseñe formulas de abismo con el pétalo
que diga sangre en el filo de la feromona,
porque ascenderé hasta el lugar más profundo
del árbol
a escuchar como agoniza la madera.


Guillermo paredes mattos

sábado, 1 de febrero de 2014

Poema




Poesía
 
Aquella era la luz,
el rostro de un candelabro emergiendo
de las aguas,
y el aura del destino
formando el rocío en la corriente,
el cefiro helado de junio despertando a la creación
como a mi cuerpo,
y el hemisferio agitando lo que nos pertenecía
lo que era para cada uno bajo el cielo,
lo que tuvimos que recojer debajo de las hojas
para poder elevar una vida,
su latido precipitandose sobre cortezas y mantis,
sobre arpegios que dilataron la llegada del amanecer
pero no pudieron evitarlo.
Ella era la luz,
de nuevo respiro titanes y enhebro el trafico
de una brujula rendida en las aguas,
abrazo las cenizas que moran en el silencio
y abro el corazón de la soledad
aquel que no cifró en el nuestro su latido,
otra vez soy el puñal que rasga el velo
de todo lo secreto,
sólo para contemplar el misterio.
 


Guillermo paredes mattos

La Atmosfera de mi Vacío









En mi atmosfera de alas y vacíos, cuando rueda la noche
y se revela un crisol de espumas y sobrevientes.
Mientras camina hacia el agua el volcan y la idea
respira su escolta de batallas olvidadas en la cresta.
Y entonces arrastra hasta la arena este soplo
el hilo de una venganza fraguada por los pájaros.
Cuando no hay quien recuerde en todas las hojas
y los criminales huyen con las sienes de un lobo.
Mientras ilumina el silencio el más perlado destello
maquinado en secreto por el ruido de tu corazón.
Y hay algo apagándose como una campana
en el anciano barco de la impresión más aurea.
Impregnando el rocío de vesperales ruedos
enigmas como un emperador navegando entre sales.
Mientras huyen tormentas de voces en sus cristales
mostrando el espíritu que desde el brillo abre cielos.
Celestiales margenes con una página de lumenes
inspiración de un sueño de imposibles piedades.
Cuando ninguna palabra es voluntad de sonidos
y la memoria propala fulgores como los ojos.
Manantiales de un insomne en sus carabelas
viendo el desmayo suplir una hoja a los árboles.
Cuando la bandada pregunta por algun horizonte
y los sabios responden que son símbolos de nada.
Y en cada desprecio abre la ira un desencanto
prometido en días de temblorosos evangelios.
Y tú que me separas vuelves a citas de selvas
montañas como el eco o un labio en el sueño.
Dudando entre que debe elegir para cruzar el alba
el desnudo vaticinio que lleva plumas y celestes.
Cuando todo es presencia de alboradas y espadas
incendiando el reflejo de todas las ciudades.
Entonces en una superficie vuelvo a un aparejo
dudando junto a la edad de las ventanas prohibidas.
Y tejiendo un caballo cabalgo entre cetros
y en el único cristal que no vió tu reflejo. 



Guillermo paredes

jueves, 30 de enero de 2014

Barro Antepasado






La espuma: el lenguaje. Abres idolos
de ànforas y todavìa arrojas crines
a los barcos dotados de sobrenaturales
ejemplos de cosmogonìa.

Primero un sacrificio escrito en una gota, luego
la rama dotada de bacilos, màs allà
el desprecio formal para un
sobreviviente de cadmios y papeles: quizà 
tenìa un nombre.

Extensas lenguas destilaban universos
de aulos, la silaba de enclopedicas palabras
un desplazamiento logrando
adquirir continuidad entre estelas
donde la apariciòn podìa sorprenderse
mutuamente y en complicidad con
la imaginaciòn mientras esta habìa cruzado
ya el barro.

Tambièn una cresta.
La corriente del manglar.
La espera del unisono entre
sus trapecios -ya los habìa construido-
El perfume del candelabro sembrando colores
en diagràmas donde la voz pertenecìa
a una piràmide.

Desde ella silenciosos ritos por
la noche te decìan
que en cualquier sombra de una efigie
se mueve un antepasado.

Y sòlo debìas sentarte para
hablar con èl.




Guillermo paredes mattos

miércoles, 29 de enero de 2014

Tercera Idea del Mar





         
 
 
He cortado ideas de barro con el cielo
listas de estandartes con la soledad
las brujulas posibles que lleva la luna
cundo es equinoccio.

He dibujado planetas que ruedan entre
los crisoles
su pubertad abierta como un puñado
de plata
rendido en un amanecer de libros con sus prisiones.

Aquí sólo la ceniza me ha tentado
y conozco el uniforme trascendiendo en la lluvia
como un mineral de ojeras.

He amado tripulantes de lúdicos caballos
la cerbatana de un día en el confín del agua
las mascaras que el mar extiende
cuando estoy dormido.
No puedo deteneme para dibujar mi paso
eso lo dejo para mis ojeras.

Ni escucho en el delirio el corazón de un astro
mis entrañas iluminan como un indicio ese cielo.

No me conozco ni se la historia de mi esfera
ella se borra en un amanecer de hojas.
He cortado identidades de corceles
cuando va la luna
al espiral de una estación apagando en la ola
ese menguante de sal con la arena.
Con el cielo de un escrutinio
amenazo mi momento
sigue siendo un lugar de orgias con el sueño.
                                                     



Guillermo paredes 

Diagnostico del Cielo




Diagnostico del Cielo
Percibo en este mar de piedras
que uno nace rodeado de arboles
mientras la presencia
hila en montañas y pesebres
un viento de siluetas
altas como una pradera
borrandose en los dedos.

Y miro el desierto de aquellas marinas
leyendas con la espuma
cuando todos los colores de borran
en el azul
y el ser agita cristales
para que dios nos vaya descubriendo
como cuando crea.

Dirigibles de papel arden en el cielo
imagenes de barcos como la adolescencia
mi pernoctar recorre alado
las celulas de la tierra
y en mi soledad
vuelvo a formar membranas
músculos transparentes para sostenerse
aunque tensarse en el universo
sea otra forma de caer.

Pero debiera junto a mí
rodearme de plegarias
enmudecer cuando llegan los ríos
temblar cuando bebe el caballo
los manantiales.

Pero  sigo
pesiguiendo todo lo contrario
de aquello que se llama vida.

Por que en ese lugar se acuestan
los planetas.


Guillermo paredes mattos