sábado, 8 de noviembre de 2014

Poema






El pájaro detrás del mundo. Junto a él
un universo violeta que cegabase en el limbo
donde las ballenas practicaban el vuelo.

Situabamos cartas de azufre en el verano
para seguir imitando a los huesos. Pensabamos
en lineas mas culturales que el horizonte y
el cachorro.

Nos despedimos sin ninguna perpendicular
en el alma, ebrios de circulos centrifugos.

Igual que cuando al irnos pensamos en una
flor -ya rosada- en los himnos.

Pensamos literalmente las cosas, el fulgor
de lumbre, la misteriosa podredumbre del 
día cuando la nada pertenece a sí misma.

Y algo bañado de acertijos se desprende 
descendiendo a esa podredumbre.

Y en  la oscuridad encuentra, nuevamente 
con la flor.

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