Patriarca, azogue de acidos, yo no lo siento.
La piel en declive en tu cuerpo anuncia
el amanecer de otras cosas, la libèlula
muerta en tus labios, indica la intenciòn
del beso en una arboleda. Pero, no sòlo
allì la muerte alcanza un insecto.
Estàn por supuesto las galaxias.
Mira ahora la escritura, sus espacios
indican que un animal vive encadenado
en ellos. Pero yo quiero que tù respondas,
hablame de los oraculos allì encerrados,
hablame de los presagios, allì
sumergidos por la vida y la muerte.
Toca el hambre. El equilibrio arrodillado
en brocales de àtomos, donde enumeranse
trepanando aùn los craneos, otros mensajes,
unas lineas anteriores a dios y los peloponesos.
Elimina los puentes y mira el oceano en picada.
Transforma el ciego en planeta.
Informale a los cadaveres de la naturaleza
de la muerte.
Convencelos de una vez que no sigan
vagando por la vida.
Guillermo Paredes Mattos
No hay comentarios:
Publicar un comentario