sábado, 9 de marzo de 2013

La Purificaciòn del Pergamino








Poso mi sangre en el agua para que pueda en sus venas 
reconocer el mar. 

Labro en el último movimiento de la espuma 
para oir en la cresta, 
el nombre del astro que jamás ha conocido. 

Presagio en el corporeo vibrar de una luna 
mientras el alba me cubre de otro nacimiento, 
alguien y algo que inspira conmigo este momento 
cuando las algas nos cubren de arena 
y todo significa que el halo perfila condiciones 
luminosos que regresan a purificarse, 
bastidores de anhelo cuando el ala apunta 
hacia el descanso del martirio, 
invencible en la extensión de una pupila cerrada 
levantando el coro de la arena, 
ardiendo en la lluvia de todas las albuferas 
mientras una polilla rejuvenece 
y la piedra repite un eco para oirnos de cerca 
como trenes, como piras 
como alguna inmensidad en el acaso. 

Ya nos conocimos, lo sabemos 
porque en el cenit una imagen volverá 
a citarnos 
y corromperemos un vidrio de sal, 
para que sepan las distancias 
que esta mirada en mis ojos no es un horizonte 
y el espíritu en los labios sólo 
un halo.




Guillermo Paredes Mattos



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