domingo, 19 de abril de 2015

Una Luz






Era sòlo una luz, se habìa disecado sobre
las sombras formando un punto blanco en el
aire. Esa punto era sostenida por la transparencia.

Arboles antiguos pasaban a lo lejos con
sus amenazas verdes. Volcanes amarillos 
incendiaban sus figuras entre esqueletos
de nieblas, tridentes como el soplo de 
una marejada asaltaban los bordes
de encarnizadas boinas, tejiendo
el miedo en las corolas
de los precipicios.

Los trapecios trasladaban cabellos de 
electricidad en siameses que dibujaban
apresurados los astros entre basaltos
religiosos.

El mar creaba y formaba 
camposantos donde la escritura mostraba
el veneno, dirigiendose al sol con una
arterìa o una vena infinita, abierta
por los salmos que un grillo
entonaba en los
comerciales del aura.

Era una luz, un mundo en ella de plastilina
nos ubicaba de manera que sòlo
pudieramos posar en ella
nuestros parpados.

Jamàs nuestro lenguaje.


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