lunes, 29 de septiembre de 2014







Miro un dije a traves del helio.
Se desvanece como todo corazòn en el agua
mientras viaja no sabemos a dònde.
Entre sus uñas el amuleto de una enciclopedia 
es estrella diciendonos que clase
de historia es la que continua
a la de la tierra. 
- tal historia està escrita entre los astros-
Alzamos la mirada entoces para
leerla.
Pero lo ùnico que encontramos son
palabras. 
Este amanecer no hay imagenes.




Pstd.
Otro màs para el escalpelo....

sábado, 27 de septiembre de 2014

Poesía



                                                                      Revisarlo guille, no lo olvides...
Escribimos un dìa.

Podemos extender tal dìa hasta llegada la noche
y con ello desplazar su escritura.

Ser juicio del caballo. Acariciar
un plantigrado.

Logramos extendernos en aquel y en una conciencia 
que toma el peso del insomnio 
agolpado de cadetes.

Alzamos una nube en las paredes al percibir
su siesta. La voceamos.

Nos pertenece el axiologico ambar de la
novedad.

La posiciòn del cometa cuando llena de 
trigo la escollera.

Conocemos el hoyo por donde huyen los
bueyes con sus enciclopedias.

El semàforo donde el polen limpia sus cabellos.

El pielago sin puertas. Incendiamos
antologìas donde el salmòn camina con
su mascara de fiebre.

Forasteros de la linea escribimos sin embargo
que la extensiòn es un cociente.

Un salmodiar. Un emparentarse con polos
y bolsillos llenos de liquido.

Pensamos en las uvas cuando vuelan
desterrando el aceite.

Poligonales.

Cerebralmente etereas igual a los cardumenes.

Con la musica al desvanecerse entre rasgos
psicodelicos...

O los extraños mandarines que llegan
desde las linternas.

Buscando en uno de tanto verso una muralla
china.














miércoles, 10 de septiembre de 2014

Manadas Estructurales






Escribo de la tierra, hoy que el oceano descompòne
un àtomo en mi boca y un funeral
de luces quìmicas
lucen bordes fosforecentes.

Busco en ella un alfabeto.
Una cripta de piedra.
Una manada estructural como el viento.

Mis manos desembocan
en sagrados pèndulos de aire.

Desde ellas se elevaron pendientes.
Suspensos de naipes y lineas de pàjaros
arrancaron a la eternidad
una andanada
un gesto insòlito de encomios
y fragatas. Una barbarie de intensidad
y sueños.

He caminado entre ella, con los sonidos
que el tìmpano cuelga
sobre una roca, hasta que el sol
bebe su postrero
encanto con lengua de manantial
y quimera.

Marche a sus grutas, con el enigma
de una deriva
que aplasta en
su epitafio
la raìz descolorida del poniente;
sus sartas de violines.

Se concebìan mandolinas entre 
poligonos, 
asediaban los cultos la libertad
de la transparencia
en los cristales.

Intentè pertenecer a ese vidrio.

Interprete a mi conciencia
nuevamente
hasta oirme muy distante.

Ajeno a las lluvias y sus corrientes.
Ajeno a los màstiles y los parpados cerrados
del horizonte.

Ese horizonte que al cerrar sus parpados
esconde las regiones del crepùsculo.

Y sòlo nos ofrece el canto de langosta 
una noche.


Guillermo Paredes Mattos